Pásalo utiliza cookies propias y de terceros para analizar tráfico y para publicidad. Si sigues navegando aceptas nuestra Política de Privacidad

¿Qué contienen los aperitivos? ¿Cuáles son sus propiedades?

autor Enzo Argüelles
tiempo de lectura 5 min
Actualizado: 11 sept 2017Publicado: 10 sept 2017

En España tomar el aperitivo es una tradición muy arraigada. Tanto es así que muchas familias o amigos se reúnen en algún bar al mediodía para picar algo antes de la comida. Un pincho, unas patatas, unas aceitunas… La variedad de aperitivos es numerosa, pero, ¿qué contienen los aperitivos? ¿Cuáles son sus propiedades?

Patatas fritas

Comer patatas fritas es un placer, a la mayoría de la gente le gustan. Sin embargo, solemos asociar este producto con las calorías y las grasas, pero… ¿Cómo son en realidad? La fritura es uno de los puntos clave en la preparación de estos aperitivos, ya sean lisas, onduladas, con sabor a jamón o lights. Por ello, las patatas fritas son un producto rico en grasa, la cual oscilará alrededor del 35% del total de este producto.

Las patatas fritas se fabrican con grasas vegetalesEl resto de su composición son, esencialmente, hidratos de carbono, siendo la presencia de las proteínas muy baja, en torno al 5%. En el caso de las patatas lights, hay un considerable descenso de las grasas, que se aparecen en torno al 22%, lo cual se compensa con un ligero aumento de proteínas y carbohidratos.

La parte positiva es que en la mayoría predominan las grasas mono o poliinsaturadas, correspondientes a aceites de oliva y girasol, que son mucho más saludables que las grasas saturadas. Sin embargo, los aperitivos que se fabrican con pasta de patata, suelen dar como resultado unos niveles más elevados de estas grasas perjudiciales, pues dicha pasta precisa grasa para ser moldeada y endurecerse después.

Respecto a la sal, en los últimos años se ha experimentado un descenso importante de las mismas y no superan el límite del 1,25% del total que establece la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutricional para clasificar a los alimentos como “con mucha sal”.

Un componente a tener en cuenta son las acrilamidas, una sustancia química que aparece en algunos alimentos cocinados a más de 120º C debido a una reacción química entre sus azúcares y un aminoácido. Están presentes en el pan tostado, en algunas galletas o en las patatas fritas (también en las caseras), especialmente en las que tienen mayor contenido de azúcares y a menudo han sido objeto de críticas por sus posibles efectos adversos para la salud.

Respecto a las zonas más oscuras que encontramos en las patatas, éstas no representan ningún peligro para la salud. Suelen producirse al cortar la patata de forma incompleta o como consecuencia de los azúcares que contienen al freírlas, pero únicamente son una cuestión estética.

Por último, las bolsas de patatas siempre pesan la cantidad que se indica en el envase. El motivo de que haya aire dentro de las mismas está más que justificado, pues se envasan en atmósfera protectora para protegerlas de los golpes.

Encurtidos

Las aceitunas negras engordan más que las verdes.

Dentro de los encurtidos englobamos a todos aquellos vegetales que han sido sometidos a un proceso de salmuera (a base de vinagre y un alto contenido en sal), como las aceitunas, los pepinillos, las cebollitas o las berenjenas. Aunque las aceitunas siguen un proceso de salmuera diferente al resto, todos ellos son aperitivos clásicos en la dieta mediterránea.

El proceso al que se someten garantiza su salubridad y evita que los restos que pudieran quedar en dichos vegetales los estropeen. Para que sean aptos para el consumo, a los alimentos encurtidos se desalan con sucesivos lavados y se le añaden sustancias como vinagre, aceite o especias.

Debido al proceso de salmuera, las aceitunas tienen un elevado contenido en sal. Una ración de 100 gramos contiene la cantidad máxima recomendada por día. En este sentido, una buena opción para reducir su contenido en sodio es mantener en remojo durante unas horas las aceitunas y escurrirlas transcurrido ese tiempo.

En cualquier caso, las aceitunas son un alimento de gran valor nutricional. Una de sus mayores virtudes es que, según la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria, concentran polifenoles, una sustancia con la capacidad de reducir el colesterol LDL, es decir, el denominado colesterol malo. Respecto a la grasa que contienen, se trata en su gran mayoría de grasa monoinsaturada, es decir, beneficiosa para prevenir enfermedades cardiovasculares. Pero, si se prefiere algún alimento con menos contenido graso, se pueden encontrar encurtidos como los pepinillos y las alcaparras, más ligeros y aptos prácticamente para cualquier tipo de dieta.

Otros componentes beneficiosos que se pueden apreciar en las aceitunas son pequeñas cantidades de vitaminas A, B y E o minerales como el calcio o el hierro. Además, algunas contienen un aporte nutricional extra gracias a los omega 3, de la fibra o de la soja que algunas marcas añaden a estos alimentos.

Los frutos secos contienen mucha grasa cardiosaludable.

Frutos secos

A la enorme variedad de frutos secos que podemos encontrar en el mercado se les achaca siempre que son una fuente de calorías. Sin embargo, también tienen propiedades muy beneficiosas para la salud. Por ejemplo, contienen grasas cardiosaludables, fibra, vitaminas y minerales, y son ideales para personas con un alto gasto energético, como deportistas o embarazadas.

Aproximadamente, el 80% de las calorías de los frutos secos pertenecen a las grasas. No obstante, los frutos secos no tienen por qué excluirse de la dieta, pues esas grasas son cardiosaludables. Es decir, pueden ayudar a reducir problemas como el colesterol gracias a los omega 3, omega 9 o esteroles que contienen las nueces, almendras, pistachos o anacardos. Además, son una fuente de antioxidantes –como la vitamina E, el selenio y el ácido fólico-, que ayudan a prevenir ciertas enfermedades e incluso algunos tipos de cáncer.

Respecto a la cantidad recomendable de frutos secos que se puede comer al día, un puñado de éstos (unos 30 gramos) garantiza sus propiedades beneficiosas sin suponer un aporte calórico demasiado elevado. Durante el aperitivo, por ejemplo, puede ser una opción más que válida y saludable. A ser posible, deben consumirse crudos, porque aportan menos calorías y porque con el tueste se pierden algunas de sus vitaminas.

Noticias | Salud | Religión | Viajando con Héctor | Curiosidades | Deportes
Política de Privacidad