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Empresas que no supieron adaptarse a su tiempo y fracasaron

autor Enzo Argüelles
tiempo de lectura 5 min
Actualizado: 10 may 2017Publicado: 9 may 2017

Hace siglos que las empresas que no han sabido adaptarse a las novedades de la vida han acabado cerrando, por muy fuerte que fuese su posición en el mercado.

¿Recuerda las poderosas fábricas de barras de hielo, con sus repartidores garfio en mano? Pues las que no vieron el peligro de los frigoríficos sólo pudieron firmar su propia sentencia de muerte.

Y si eso ocurría cuando el mundo se movía despacio, ahora que todo vuela son innumerables los ejemplos de empresas poderosísimas que han pasado a la historia.

Veamos tres que todos conocemos.

¿Le suena Kodak? Seguro que la ha visto

Todas las casas, aún hoy, tienen algo Kodak que mirar. Si no está en algúnrincón la cámara que le regalaron a su padre o a su abuelo por la primera comunión, seguro que habrá muchas fotos de papel reveladas en una película Kodak y positivadas en un papel Kodak.

Kodak fue una centenaria empresa estadounidense que dominó el mercado de la fotografía durante prácticamente todo el siglo XX. Suyo era el mercado cuasi exclusivo de películas fotográficas. Fue precursor de grandes avances técnicos en cámaras fotográficas, y puso el mundo de la imagen al alcance de todos los bolsillos.

Pero Kodak tuvo más miedo que ideas, y pese a que fue uno de los primeros fabricantes de cámaras digitales, el temor a que la ausencia de carrete en estas nuevas cámaras perjudicara su negocio de película fotográfica, fue su tumba. Porque Kodak no apostó por ese formato hasta que fue demasiado tarde.

Y esa tardanza en permitió que empresas como Sony, Nikon o Canon, se hicieran con una gran cuota del mercado digital, algo de lo que Kodak nunca pudo recuperarse. Pese a varios intentos para reflotar la compañía, en 2012 se declaró en concurso de acreedores y aunque muchos la dan por desaparecida, lo cierto es que a adía de hoy sigue viva y lucha por salir otra vez a flote.

¿Ha tenido un Nokia en su bolsillo?

Los teléfonos móviles fueron durante años un artículo de lujo que sólo los grandes coches, primero, y las grandes fortunas, después, podían permitirse. Hasta que llegó una compañía de telefonía finlandesa que convirtió el lujoso móvil en un artículo al alcance de casi todos.

Nokia fue la clara dominante del mercado en los años noventa. Consiguió plasmar para el móvil la fórmula mágica de calidad a buen precio, y se inventó un mercado, que llenó con sus productos. Todo ello gracias a la creación, junto con otras empresas, de Symbian, un sistema operativo para móviles que funcionó perfectamente durante años, gracias a su poco consumo de recursos y su adaptabilidad a diferentes terminales.

Pero con la llegada de los ‘smartphones’ todo cambió para Nokia.

Apple presentó su iPhone y Google lanzó Android. El éxito de estos dos sistemas fue inmediato. Pero Nokia pareció no enterarse y siguió apostando por una versión más moderna de Symbian, aun a sabiendas de que no servía para los potentes dispositivos táctiles que estaban por venir.

Nokia, como tantas otras historias de caídas, tardó mucho en reaccionar, y para cuando quisieron darse cuenta, iOS y Android se habían hecho con una gran parte del mercado. Y en poco tiempo Nokia pasó de ser la indiscutible líder mundial en telefonía móvil a ser superada.

Ocurrió en abril de 2012. Ese mes, Samsung superó a Nokia como líder mundial en móviles por primera vez en 14 años, al vender 88 millones de unidades frente a las 83 del gigante finlandés. Pero con un problema añadido: Que casi la mitad de las ventas de Samsung son en el segmento de los ‘smartphones’, y para Nokia esto solo supone la octava parte de sus ventas.

Es cierto que aun hoy Nokia sigue siendo el referente de los dispositivos de gama media-baja, pero también es cierto que su falta de visión para prever el futuro y su falta de reacción en un mercado en constante cambio le arrebataron el liderazgo de un sector que sigue creciendo.

¿Recuerda los videojuegos de Sega?

Sega era una compañía japonesa, quizá la más grade compañía de videojuegos de la historia por porcentaje de mercado. Cerraba el círculo de su sector ofreciendo las consolas y los juegos. Y su Megadrive fue un ejemplo de éxito de consola para pelear contra Nintendo, con quien durante muchos años compartió reinado.

¿Cuál fue su error? Ocurrió en 1994. Y fue un doble error de estrategia y tecnología. Ese año lanzó su consola de 32 bits, la Sega Saturn. Un éxito en Japón pero que no fue capaz de enamorar al resto del mundo.

Los técnicos habían tomado decisiones equivocadas en su diseño. Sobre todo en cuanto al hardware utilizado. Y aun siendo una buena consola, sus procesadores se convertían en sus propios enemigos al hacer demasiado difícil programar para ella.

Y en vista de que los juegos para su nuevo competidor, la Playstation, se multiplicaban, ésta le acabó por robar los usuarios, que se decantaron por la cantidad y variedad de juegos que tenía la consola de Sony.

El resultado, que Sony vendió 100 millones de consolas de la Playstation frente a solo 10 millones de Sega.

Pero Sega no se rindió y se volcó en encontrar la fórmula para enmendar su error y competir con la Play. Y así, en 1999 lanzó la Dreamcast. Probablemente su mejor consola. Una máquina potente, con multijugador online y un catálogo de juegos espectacular. Y algo arregló, porque consiguió vender 36 millones de unidades. Pero tampoco funcionó. La fama que había ganado Sony con su Playstation hizo imposible remontar a tiempo y en 2001 la compañía anunció oficialmente que renunciaba a seguir fabricando consolas para dedicarse en exclusiva al software.

Sega consiguió sobrevivir y hoy sigue desarrollando juegos con bastante éxito. Pero pasó de tener la mitad del mercado de las consolas domésticas a dejar de fabricarlas.

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